Mi abuela quiere una tablet

Mi abuela quiere una tablet

Hace años que mi abuela soltó muchas alforjas, como diría ella misma, pero no de forma voluntaria. Primero se olvidó de pequeñas cosas, algún que otro producto al hacer la compra, o la hora a la que empezaba su programa de televisión favorito, poco a poco se le fueron olvidando sus recetas, esas que había repetido una y otra vez en toda su vida, más tarde dejó de coser y después se fue olvidando de nosotros. Durante este tiempo nunca ha perdido su maravillosa sonrisa y me gusta pensar que cuando nos ve, pese a no saber quiénes somos, siente que de alguna forma nos conoce.
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